deudas

¿Qué pasa si no puedo pagar mis deudas?

No poder pagar una deuda no significa automáticamente que vayas a perderlo todo de un día para otro, pero sí es una señal de alarma que conviene tomarse en serio cuanto antes.

Muchas personas, cuando empiezan a acumular impagos, reaccionan siempre igual: dejan pasar el tiempo, no abren cartas, no responden llamadas y evitan mirar de frente el problema. El resultado suele ser el mismo: la situación empeora, la deuda crece y el margen para reaccionar se reduce.

Entender qué puede pasar si no puedes pagar es el primer paso para tomar decisiones con más calma y menos miedo.

Qué suele pasar al principio

Lo más habitual es que, en una primera fase, el acreedor o la entidad intente reclamar el pago por vías extrajudiciales. Esto puede traducirse en llamadas, correos, cartas, avisos de impago o requerimientos de pago. En el ámbito bancario, además, el Banco de España recuerda que, antes de acudir a él con una reclamación, el cliente debe reclamar primero ante el servicio de atención al cliente o defensor del cliente de la entidad.

En paralelo, pueden generarse intereses, comisiones o gastos asociados al impago, siempre dentro de los límites legales y contractuales aplicables. El Banco de España señala, por ejemplo, que los gastos por reclamación de posiciones deudoras deben ser transparentes y proporcionales al saldo reclamado.

Qué puede pasar si la situación continúa

Si la deuda no se resuelve y el acreedor decide avanzar, puede iniciar una reclamación judicial para intentar cobrar. En algunos casos, si obtiene un título ejecutivo o una resolución favorable, puede solicitar la ejecución y el embargo de bienes o derechos del deudor.

Eso no significa que todo sea embargable. La Ley de Enjuiciamiento Civil establece que, con carácter general, es inembargable el salario, sueldo, pensión o equivalente que no exceda del salario mínimo interprofesional. A partir de ahí, se aplican tramos y porcentajes sobre el exceso.

Además, algunas situaciones concretas pueden tener consecuencias adicionales. Por ejemplo, el Banco de España explica que, si se acumulan cuotas impagadas de un préstamo hipotecario, la entidad puede acudir a los tribunales y seguir un procedimiento que llegue incluso a la subasta del inmueble.

También puede ocurrir que la deuda impagada termine reflejada en ficheros de morosidad, que recogen datos sobre incumplimientos de pago de personas físicas y jurídicas.

Qué no debes hacer

Lo peor que puedes hacer es actuar como si no estuviera pasando nada.

Ignorar cartas, no revisar la documentación, no ordenar tus deudas y no distinguir qué es urgente y qué no suele llevar a errores evitables. Tampoco conviene mezclar todas las deudas como si fueran iguales. No es lo mismo un descubierto puntual, una tarjeta revolving, un préstamo personal, una deuda con varios acreedores o una situación de insolvencia más seria.

Otro error muy habitual es esperar demasiado “a ver si mejora solo”. Cuando el problema de deuda se cronifica, las opciones prácticas suelen reducirse.

En algunos casos, la situación puede avanzar hasta embargo, por lo que conviene entender cuándo pueden embargarte.

Qué opciones pueden valorarse

Depende mucho del caso, pero en general hay varias vías que conviene estudiar:

La primera es analizar bien la situación real: cuánto debes, a quién, desde cuándo, qué ingresos tienes y si existen ya reclamaciones o embargos.

La segunda es intentar ordenar el problema antes de que crezca. A veces todavía hay margen para negociar, revisar cargos o entender si alguna deuda está mal calculada o si existen vías previas de reclamación.

La tercera, cuando la situación es más grave, es valorar si existe una verdadera insolvencia. En España, tras la reforma operada por la Ley 16/2022, el deudor persona física puede solicitar la exoneración del pasivo insatisfecho dentro del sistema concursal, siempre que cumpla los requisitos legales. Esa exoneración es la base de lo que comúnmente se conoce como Ley de Segunda Oportunidad.

En algunos casos puede ser necesario valorar soluciones relacionadas con la Ley de Segunda Oportunidad.

Esto no significa que cualquier deuda desaparezca automáticamente ni que todos los casos sean iguales, pero sí significa que en determinados supuestos existen mecanismos legales que merece la pena estudiar con seriedad.

Si ya has recibido comunicaciones, puede ser útil saber qué hacer cuando te reclaman una deuda.

Conclusión

Si no puedes pagar tus deudas, lo más importante no es entrar en pánico, sino dejar de actuar a ciegas.

A veces el problema todavía está en una fase inicial y puede ordenarse. Otras veces la situación ya exige analizar soluciones más profundas. En ambos casos, retrasar decisiones suele jugar en contra.

Comprender qué tipo de deuda tienes, si existe riesgo real de embargo, si hay reclamaciones en marcha y si puedes encontrarte en una situación de insolvencia es lo que marca la diferencia entre reaccionar tarde o empezar a recuperar el control.

Si quieres profundizar en soluciones relacionadas con insolvencia, concurso o cancelación de deudas, puedes acceder también a información más especializada en:

abogadosconcurso.es

 

Scroll al inicio